Cuando llegué a El Paso, Texas, a trabajar en la Universidad como director del Centro de Estudios Fronterizos, la primera actividad a la que asistí fue a una reunión sobre agua.
Aunque llegué al desierto, nunca había pensado que el agua era un tema central, si a final de cuentas abres la canilla y sale agua, tú supones que ese flujo es interminable; pero ahí informaron que la ciudad y su vecina de enfrente Ciudad Juárez (el Paso del Norte), se alimentan en buena cantidad de agua subterránea, especialmente del Bolsón del Hueco y que este se secaría en 20 años, esa proyección seguramente consideraba el crecimiento demográfico, industrial y urbano esperado, en caso de que la industria maquiladora, que en ese entonces era una fuerza económica central, siguiera creciendo, lo que sucedió.
Veinte años en un viaje de regreso, me encontré que se pronosticaba que el acuífero de El Hueco se secaría en 20 años. ¿Por qué no se secó?







