¿Por qué los bosques urbanos son clave? Lecciones desde Chapultepec
19 marzo 2026
Redacción: agua.org.mx / Karina Bautista-Fondo para la Comunicación y Educación Ambiental, A.C.
Investigación: Fernanda Muraira, estudiante de la Licenciatura en Sustentabilidad Ambiental en la Universidad Iberoamericana
Foto: Canva
Actualmente, más de la mitad de la población vive en ciudades, y todo indica que esta cifra seguirá creciendo. Durante mucho tiempo se ha visto a los espacios urbanos como sinónimo de deterioro ambiental, pero hoy ese enfoque debe cambiar. Las ciudades también pueden y ser parte de la conservación y protección del entorno.
En este contexto, los árboles, las áreas verdes y los bosques tienen un papel fundamental. No solo transforman el paisaje urbano, también mejoran la calidad de vida: ofrecen espacios de recreación, favorecen la convivencia social y ayudan a reducir el estrés en medio del ritmo cotidiano. [1]
Pero ¿qué entendemos por bosque?
De acuerdo con la FAO, un bosque es un terreno relativamente grande (de más de media hectárea) donde crecen árboles de más de 5 metros de altura y cuyas copas cubren al menos el 10% del área. Incluso aquellos espacios donde los árboles aún no alcanzan ese tamaño pueden considerarse bosques si tienen el potencial de desarrollarse ahí. [2]
En estos espacios conviven elementos bióticos como árboles, plantas y animales y abióticos como el suelo, el clima, las rocas y el agua, formando ecosistemas terrestres complejos y equilibrados. Gracias a ello, los bosques brindan múltiples beneficios: regulan la temperatura, influyen en los ciclos del agua, protegen los suelos y proveen recursos como madera, energía y alimentos. Además, ofrecen algo valioso en contextos urbanos: aire más limpio, espacios para el descanso y bienestar. [3]
Y aunque solemos asociar el concepto de bosques a lo que está lejos de las ciudades, también existen dentro de ella tal como ocurre con el emblemático Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México que es el bosque urbano más grande de Latinoamérica y cuenta con 869 hectáreas divididas en cuatro secciones.
Pensar en Chapultepec es pensar en el origen del agua en la ciudad. Mucho antes de que existiera la Ciudad de México como la conocemos, este bosque ya era un punto estratégico por sus manantiales, tanto así que los mexicas lo consideraron como un lugar sagrado desde donde se abastecía de agua a Tenochtitlán a través de acueductos.[4] Esta relación histórica deja clara una idea aún vigente: donde hay bosque, hay agua.
Hoy, aunque el contexto urbano es distinto, la lógica no ha cambiado. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, espacios como el Bosque de Chapultepec funcionan como reguladores ambientales dentro de la ciudad. Sus suelos y su vegetación permiten que el agua de lluvia se infiltre, reduciendo la escorrentía que satura drenajes y provoca inundaciones. En lugar de que el agua se pierda entre el concreto, el bosque la retiene, la filtra y la devuelve al subsuelo. [5]
Pero Chapultepec también deja otra lección clave: los bosques urbanos son infraestructura, no ornamento. Ya que sostienen biodiversidad pues se han registrado hasta 43 especies de árboles que van entre a huehuetes cedros, sequoias, álamos, palmeras, ailes, pinos, ginkgos, sicomoro, liquidámbar. [6] Respecto a la fauna, se han registrado al menos en la primera sección, hasta 279 especies de animales y 76 de insectos.[7]
En este sentido, el Bosque de Chapultepec es una pieza clave en el equilibrio hídrico de la Ciudad de México. En años recientes, además, se ha reforzado este papel mediante la restauración y creación de humedales dentro del bosque. Estos sistemas ayudan a tratar descargas de agua, mejorar la calidad de los lagos y ampliar la superficie disponible para la vida acuática. Al mismo tiempo, filtran contaminantes, retienen escurrimientos, favorecen la infiltración, mantienen la biodiversidad y contribuyen a regular la temperatura urbana. En una ciudad donde gran parte del suelo está cubierto por concreto, estos espacios permiten que el agua siga su ciclo.[8]
Pero Chapultepec también tiene un lugar donde todo esto (agua, ciudad, historia y naturaleza) se conecta. ¿Sabías que dentro del bosque existe un sitio donde convergen el arte, la ciencia, la historia y la ingeniería hidráulica?
Se trata del Cárcamo de Dolores, ubicado en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec. Más que una obra hidráulica, es un espacio el arte de Diego Rivera, la arquitectura de Ricardo Rivas y la ingeniería de Eduardo Molina se entrelazan para dar forma a un recinto único en la ciudad.
El Cárcamo es uno de los puntos clave del sistema Lerma-Cutzamala, que abastece de agua a buena parte de la Ciudad de México y su zona metropolitana. Detrás de su estructura hay una compleja red que incluye cientos de pozos, bombas y acueductos capaces de transportar miles de litros de agua por segundo[9]. Además, el conjunto cuenta con grandes tanques de almacenamiento que resguardan millones de litros, lo que lo convierte en una pieza estratégica para el abastecimiento urbano.
Mirar a Chapultepec desde esta perspectiva cambia la pregunta. No se trata solo de por qué necesitamos bosques en la ciudad, sino de qué pasaría si no los tuviéramos. Sin ellos, el agua no se detiene, no se limpia y no se almacena: se pierde. Y en una ciudad que ya enfrenta estrés hídrico, esa es una lección que no podemos ignorar.
Por eso, te invitamos a conocer de cerca el grandioso Bosque de Chapultepec los próximos 2,3,4 y 5 de abril durante de la Feria del Bosque. Visita este maravilloso espacio de la ciudad mientras participas y aprendes sobre el agua. El Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C. estaremos participando en la segunda sección donde se encuentra el Cárcamo de Dolores, con dos mesas destinadas una, a actividades lúdicas y otra totalmente informativa. ¡Visítanos!
Pronto más información.
Referencias:
[1] Borelli, S., Conigliaro, M., Di Cagno, F. (2023) Urban forests: a global perspective. FAO. Rome.
[2] Food and Agriculture Organization of the United Nations (2023). Terms and Definitions FRA 2025. FAO
[3] Museo Nacional de Ciencias Naturales (2021). ¿Para qué sirve un bosque?
[4] INAH. Historia del Bosque de Chapultepec.
[5] Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. (s.f) Programas de Manejo del Bosque de Chapultepec.
[6] Probosque Chapultepec (03 de diciembre de 2018). ¿Conoces la flora y fauna del Bosque de Chapultepec?
[7] López Suarez, P. (26 de septiembre de 2024). Documentan 279 especies de animales, plantas y hongos en el Bosque de Chapultepec. Gaceta UNAM
[8] Probosque Chapultepec (10 febrero de 2026). Chapultepec y el agua, una relación antigua y actual
[9] Comisión Nacional del Agua. (8 de noviembre de 2017). Cárcamo de Dolores, fusión de arte y urbanismo.
Otras Publicaciones
Las mujeres sostienen el agua
07 marzo 2026
Los mitos del cuidado del agua
02 marzo 2026
Humedales de México, cuidarlos empieza por conocerlos
30 enero 2026
Separar los residuos hoy para tener ríos mañana
15 enero 2026

