El con­cepto de eco­no­mía cir­cu­lar en mate­ria de agua, encie­rra la idea de poten­ciar los pro­ce­sos de sanea­miento enfa­ti­zando la recu­pe­ra­ción y apro­ve­cha­miento diver­si­fi­cado del agua resi­dual tra­tada. Esta idea cobra mayor rele­van­cia en una región con recur­sos hídri­cos cada vez más esca­sos y com­pe­ti­dos, lo que limita el acceso a la prin­ci­pal fuente de agua –el río Colo­rado– como se observa en la zona fron­te­riza norte de Baja Cali­for­nia y, par­ti­cu­lar­mente, la zona costa dónde se asien­tan las ciu­da­des de Tijuana y Pla­yas de Rosa­rito que regis­tran índi­ces de tra­ta­miento y apro­ve­cha­miento de aguas resi­dua­les tra­ta­das que mues­tran impor­tan­tes áreas de opor­tu­ni­dad.