‘Agua virtual’: herramienta que estima consumos totales de agua

01 marzo 2010

1 de marzo de 2010
Fuente: Listin Diario

* Falta más investigación en torno a  las implicaciones sociales,  políticas, ambientales y económicas de utilizar el concepto como instrumento estratégico de nuevos planes hídricos.

Santo Domingo.- ¿Sabía que 2.2 libras de ese rico filete de res que consume su familia requirió 16 mil litros de agua para llegar hasta su mesa? ¿O que para obtener 2.2 libras de arroz se necesitan tres mil litros de agua; que para 2.2 libras de trigo se requieren 1,350 litros de agua; que para un litro de leche se necesitan mil litros de agua, o que para disfrutar de una aromática taza de café son necesarios 140 litros de agua?

Esos son los resultados de investigaciones acerca de la cantidad de agua que requieren los productos o artículos desde su proceso de origen hasta que están en la mesa preparados para ser devorados. Esas indagaciones han dado paso al concepto “Agua virtual”.

El tema fue abordado el pasado martes, 23 de febrero, por la doctora María Concepción Donoso, quien se desempeñó como hidróloga del Programa Hidrológico Internacional de la oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para América Latina y el Caribe. Hoy día es directora del Programa de Sustentabilidad Global Hídrica (GLOWS ñ Global Water for Sustainability) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

La doctora Donoso estuvo en el país para el lanzamiento de las memorias del Primer Foro Nacional del Agua, invitada por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi).

En su conferencia magistral, precisó que el total del agua utilizada en un país para atender las diferentes demandas no es la cantidad ‘real’ de agua requerida para satisfacer sus necesidades ni garantizar un desarrollo sostenible. “El ‘agua virtual’ representa la cantidad de agua usada para producir un determinado artículo o producto, en el caso de los agrícolas, desde el momento en que se planta hasta que llega a la mesa”, expone.

Factores de incidencia
No todos los países consumen la misma cantidad de agua cuando se habla de producir igual producto. Refiere que entre los factores que influyen en la cantidad de agua utilizada está la posición geográfica. “No es lo mismo producir un litro de leche en República Dominicana que en Suramérica. La posición geográfica implica que aun el animal que produce la leche va a tener características diferentes”, indica. Otro aspecto que incide es el clima: “Donde hay más escasez de agua el animal toma menos agua y, por consiguiente, hay una menor inversión de ésta”.

Donoso también se refiere al proceso de  producción: “Para la producción de ese mismo litro de leche en un sistema optimizado se va a requerir menos agua que en otro más artesanal”.

Y, finalmente, hace alusión a los aspectos sociales y culturales propios de un país o región: “Aun teniendo los mismos procesos de producción, sociedades con una misma caracterización en cuando a economía y grado de producción, los aspectos culturales hacen que en la producción de un artículo se emplee mayor o menor cantidad de agua”.

Mercado de ‘agua virtual’
Cuando un país importa alimentos, importa a su vez la cantidad de agua utilizada en su producción. El proceso se da a la inversa cuando exporta un producto.

A ese intercambio se le llama “mercado de agua virtual”, puesto que ese trasiego no se realiza con el agua en los tres estados que se presenta en la naturaleza: sólido, líquido y gaseoso. Donoso aclara que si bien es un mercado invisible, no tangible, es completamente real.

Se estima que el volumen total de agua utilizado para cultivos en el mundo es de 5,400 giga/metros cúbicos por año. De esta cantidad, el volumen mundial estimado de ‘mercado de agua virtual’ es de 695 giga/metros cúbicos por año, es decir, el 13 por ciento.

“A nivel mundial, el agua es negociada, transferida, intercambiada en el mercado general de los productos agrícolas como ‘agua virtual’, como el agua que se utilizó para la producción, en sus diferentes formas”, indica la hidróloga, quien introduce otro concepto novedoso, la ‘huella hídrica’.

“Si hacemos un cálculo y al agua doméstica usada en un país le sumamos el ‘agua virtual’ importada, y le restamos el ‘agua virtual’ exportada, el resultado es lo que llaman la ‘huella hídrica’ de un país. Los países con mayor o menor huella hídrica se caracterizan de manera diferente en el mercado de ‘agua virtual’”.

Destaca que hoy día se estima que el 61 por ciento del comercio global de ‘agua virtual’ está relacionado con la comercialización internacional de cultivos; el 17 por ciento, con el comercio de ganado y productos cárnicos como queso, leche y huevos, y el 22 por ciento restante, con el comercio de productos industriales. “Si bien la carne es la que requiere mayor cantidad de agua, generalmente es consumida en el propio país, por lo que no se comercia tanto, contrario a los cereales”, precisa.

Entre los grandes exportadores de ‘agua virtual’ están Estados Unidos, Australia, Canadá, Argentina y Brasil, que precisamente son los mayores exportadores de granos. En tanto, entre los grandes importadores están economías emergentes como China, Sri Lanka, Japón, Holanda y República de Corea.

¿Importar para ahorrar agua?
Hace aproximadamente una década, en el marco del Foro Mundial del Agua celebrado en Holanda, se planteó que “el mercado de ‘agua virtual’ entre las naciones podría aliviar la presión sobre las regiones con escasos recursos hídricos y contribuir a la mitigación de la escasez de aguas a nivel local y global.”

Ese instrumento podría servir para transferir productos que consumen gran cantidad de agua de países que tienen esa agua a otros con defectos en su sistema de distribución o con escasez. Ese concepto de traspaso de ‘agua virtual’ es conocido como hidro-solidaridad, puesto que podría servir para combatir los regímenes de pobreza global y de pobreza hídrica.

Donoso expone que ahorrar agua ‘doméstica’ a lo interno de un país que tiene escasez relativa del recurso, importando productos que demandan mucha agua para su producción, se muestra atractivo.

“Pero existe un número de aspectos preocupantes que debe tomarse en consideración. Cuando se importa ‘agua virtual’ a través de los productos se genera la necesidad de divisas para llevar a cabo esas importaciones. Por otro lado, se pueden apartar del camino de la autosuficiencia alimentaria al no producir sus productos con agua propia. Eso puede crear una dependencia de esas importaciones”, subraya.

Advierte que abandonar la producción local de alimentos provocaría, además, el aumento de éxodos hacia las ciudades y la disminución del acceso de los más pobres a los alimentos importados.

A ello se sumarían el aumento del riesgo de impactos ambientales en los países exportadores y las fluctuaciones de orden político y social. Indica que el tema sobre el ‘agua virtual’ tiene apenas dos lustros de discusión, por lo que todavía queda mucho por investigar en torno a las implicaciones sociales, políticas, ambientales y económicas del uso del ‘mercado de agua virtual’ como un instrumento estratégico de políticas hídricas.

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