Las energías renovables son el futuro de un planeta que no sólo necesita dejar de emitir carbono a la atmósfera, sino también contar con fuentes que no se agoten como algún día ocurrirá con el petróleo. Pero una de sus principales pegas es que su capacidad de producir depende, en el caso de la energía solar y la eólica, del estado del tiempo. Cuando el sol se esconde tras las nubes, el rendimiento de los paneles fotovoltaicos cae en picado y se hace necesario contar con alternativas. Ahora, un grupo de investigadores chinos ha desarrollado una solución que permitiría cambiar los fotones por el agua de lluvia como fuente energética.