El debate sobre la necesidad de un cambio de paradigma en la gestión de los recursos naturales en general y en la gestión del agua en particular, es resultado, en buena medida, de la preocupación ante su disponibilidad y distribución en espacio y tiempo. El paradigma dominante se ha basado en la priorización del valor económico-productivo del recurso y no será hasta bien entrada la década de 1980 cuando tendrá lugar una reorientación conceptual de la gestión de los recursos naturales y, entre ellos, la gestión del agua. El objetivo de la misma será mejorar la comprensión de las relaciones entre ésta, el agua, y la sociedad, desde la concepción holística de las mismas.