Juan Sabines ofrece una nueva ciudad para los desalojados del río Grijalva

20 noviembre 2007

Tecpatán, Chiapas (19 de noviembre de 2007).- Juan Vázquez salió cargando su único patrimonio: cinco guajolotes. En su difícil español, el indígena tzotzil explicó que hace ocho años llegó a la rivera del Grijalva porque en su lugar de origen, el municipio de El Bosque, no tenía nada que ofrecer a la familia que empezaba a formar.

Hoy, con cuatro hijos que mantener, debe emprender un nuevo éxodo porque vive en la ranchería Los Guayabos, ubicada 100 metros debajo del nivel del mar, en la zona inundable por la subida de la presa Malpaso.

Nervioso e inseguro porque apenas puede hacerse entender en español, Vázquez trata de ser escuchado entre el tumulto de funcionarios de gobierno, diputados locales y el propio gobernador, Juan Sabines Guerrero, quienes llegaron a la zona para atestiguar el desalojo de 33 poblados.

“Somos ocho quienes salimos de El Bosque, ubicado en la zona indígena de los Altos de Chiapas, porque allá hay muchos problemas”, sostiene.

“Aquí nos aceptaron y estamos trabajando cada uno cinco hectáreas de tierra, pero no tenemos papeles (títulos de propiedad o certificados parcelarios) y no sabemos qué va a pasar si nos sacan de aquí, si vamos a poder regresar o si van a darnos más tierra.”

Esta amplia explicación la da al gobernador Juan Sabines durante la visita del mandatario a esta zona chiapaneca. En respuesta, el Ejecutivo local repite mecánicamente que la región donde están asentadas sus viviendas podría inundarse.

En un diálogo donde las miradas se cruzan poco, y uno y otro se interrumpen al exponer sus argumentos, el mandatario estatal le dice a Juan Vázquez que “van a ser llevados a un lugar seguro” (un albergue) y luego les van a construir una “ciudad rural con escuelas y centros de salud”.

Para darles confianza y alentar el desalojo de estas decenas de pobladores, el gobernador asegura que es amigo “personalísimo” de Caralampio Gómez, uno de los “líderes sociales” surgidos en la coyuntura de 1994, justo cuando irrumpió a la luz pública el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Gómez, por cierto, formó la Organización Proletaria Emiliano Zapata y se dedicó a reclutar campesinos pobres con quienes después comenzó a invadir tierras y fundar poblados, muchos de los cuales serán ahora desalojados por el alto riesgo de inundación.

Tenemos miedo

En los poblados Ricardo Flores Magón, Los Guayabos y Rubén Jaramillo las historias se repiten. Todos ellos fueron fundados por campesinos sin tierra que se aventuraron a invadir reservas ecológicas, terrenos nacionales y zonas de riesgo.

Con los años algunos lograron que las autoridades agrarias iniciaran los trámites para que fuera reconocido su derecho a la tierra, que han habitado al menos 10 años.

Hoy nuevamente se quedan sin patrimonio, lo abandonan por miedo a que suceda “lo que en Tabasco, lo que en Juan de Grijalva. Nuestros niños no duermen en la noche por miedo. Nos sentimos preocupados”, señaló Donaciano Santos Hernández, representante del poblado Rubén Jaramillo.

El gobernador prometió a estas familias que en un plazo de seis meses van a quedar formalmente instalados en las dos “ciudades rurales” que, según sus proyecciones, deberán ser construidas en los municipios de Tecpatán y Ostuacán, circunscripciones a las que pertenecen los poblados que están siendo desalojados, donde habitan 6 mil personas.

Por: Ángeles Mariscal (Corresponsal)

Fuente: La Jornada

Sitio web: http://www.jornada.unam.mx/2007/11/20/index.php?section=sociedad&article=047n1soc

 

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