SOS Doñana: Casi medio millón de litros de agua para saciar la sed de la marisma

27 junio 2017

25 de junio de 2017
Fuente: La Información.com
Nota: Iñaki Etxarri

Alborea el día junto al Rocío y el Charco de la Boca luce esplendoroso, lleno de agua, y mostrando la tenue paleta de colores de la amanecida entre el graznido de cientos de aves y la inconfundible silueta de alguna que otra yegua que pasta en las marismas. Unos pocos kilómetros más allá, un lince ibérico cruza la Raya Real en busca de algún conejo que llevarse a la boca, pero el visitante que contempla ensimismado la aurora junto a la ermita no lo sabe.

Foto: tomada de La Información.com

Apenas unos minutos más tarde, cuando ese visitante recorra el Parque de Doñana, verá las huellas del felino impresas con nitidez sobre la fina arena de las dunas. Su rastro no deja lugar a dudas. Pero el emblema de la fauna ibérica -hay unos 80 ejemplares censados en Doñana- no se dejará ver. Su presencia se siente. Posiblemente estará observando entre los pinos y el matorral a los intrusos que han osado usurpar por unos minutos su territorio, pero, esquivo él, en ningún momento se pone ‘a tiro’ de nuestras pupilas.

Doñana es la morada de las dos especies más amenazadas de nuestra fauna: el lince ibérico y el águila imperial. El hogar de decenas de miles de aves que habitan todo el año en sus marismas o las utilizan como paso durante sus migraciones. El reino de las marismas, en fin, es una concatenación de humedales, sistemas de dunas… en los que reina la biodiversidad, hasta el punto de ser considerada la mayor reserva ecológica de Europa.

108.086 hectáreas (54.251 ha en el Parque nacional, y 53.835 ha en el Parque natural), que son lugar de paso, cría e invernada para miles de aves (acuáticas y terrestres) europeas y africanas. Aquí reposan aves acuáticas de toda Europa Occidental, localizándose infinidad de especies en las marismas y alrededores procedentes de África y Europa.

Doñana tiene sed

Pero Doñana pasa sed. Mucha sed. El Charco de la Boca inundado es una excepción. Gran parte de la marisma está ya seca a mediados de junio. La tierra salobre de la marisma se agrieta y se abre, batida por el sol, ante la falta de agua. En los últimos años, la temporalidad de la inundación de estos humedales se ha visto reducida debido al descenso de los acuíferos y al número e intensidad de las precipitaciones (pese a todo éste otoño-invierno no ha sido de los más secos).

Esta falta de reservas repercute directamente sobre la biodiversidad asociada a la regulación del ciclo del agua y, por ende, en el futuro de Doñana.

Hace menos de un año la ong WWF lanzaba una campaña denominada ‘SOS Doñana’. Doñana, la marisma del Guadalquivir, Patrimonio de la Humanidad y uno de los humedales más importantes del mundo, se moría de sed. “Su corazón, el acuífero, se seca y los arroyos ya casi no llevan agua a las marismas”, argumentaban desde WWF. La causa de tamaño desastre, argumentaban, “es el crecimiento sin control de la agricultura intensiva en los últimos años y, sobre todo, las más de 3.000 hectáreas de cultivos y los más de 1.000 pozos ilegales que están llevando al acuífero a una situación crítica. Si no se actúa ya, el agotamiento del acuífero podría ser irreversible”.

Pero la sobreexplotación del acuífero (se asegura que el parque recibe sólo ya el 20% del agua que recibía hace unos años) no es la única amenaza que se cierne sobre este espacio natural único. La reapertura de la mina de Aznalcóllar; las prospecciones de gas autorizadas por el Ministerio de Energía son otros de los peligros a los que se enfrenta el mayor espacio natural protegido de España.

Ahora, en junio del 2017, en plena sequía que agota y seca media España, en el que fuera el ‘coto de Doña Ana’ (doña Ana de Silva y Mendoza, esposa del duque de Medina Sidonia e hija de la princesa de Éboli), tres actuaciones pretenden recuperar otros tantos humedales del parque -la Laguna de las Pardillas, el Barrero del Arrayan (a partir de ahora la Laguna del Lince) y la Laguna de San Lázaro- con el objetivo de retornar 420 millones de litros de agua a Doñana. Unas actuaciones que han costado 300.000 euros y que ha costeado la empresa Heineken España en coordinación con la Junta de Andalucía y los dos municipios en los que se encuentran los tres humedales recuperados: Hinojos (Huelva) y Villamanrique de la Condesa (Sevilla). Agua cervecera para saciar la sed de Doñana.

Heineken España se ha convertido en la primera cervecera en invertir en un proyecto con un entorno “tan valioso” y reforzando, al mismo tiempo, su compromiso con el medioambiente y con Andalucía, según ha explicado la compañía en un evento celebrado en Hinojos (Huelva) con motivo de la finalización del Proyecto Doñana.

En la Laguna de las Pardillas se ha llevado a cabo la corrección del drenaje de la laguna, la sustitución de los pinos piñoneros por especies de ribera, y ha aumentado la capacidad de almacenamiento de la laguna.En el Barrero del Arrayán, se han perfilado taludes, se ha creado una orla laguna y se ha construido alguna isleta para favorecer el desarrollo de la fauna, entre otras acciones.

Además, en las inmediaciones de la Laguna de San Lázaro se han incorporado trampas de arena para reducir la entrada de sedimentos en ella, se han trasplantado especies de ribera y se han protegido sus márgenes para impedir el paso del tráfico rodado.

El director de Relaciones Corporativas de Heineken España, Jorge Paradela, ha señalado que “la sostenibilidad es una de las prioridades estratégicas” de la empresa, y por ello trabajan “con el objetivo de devolver al medio ambiente cada gota de agua” que utilizan en la elaboración de sus cervezas. En concreto, en este proyecto Doñana se hará retornar al parque el agua que gasta y produce su fábrica de Sevilla en un año.

Por su parte, el director de Responsabilidad Social Corporativa de Heineken España, Mauricio Domínguez-Adame, destaca que este proyecto “es un ejemplo de las alianzas que la ONU propone entre sus objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” y que estas actuaciones permiten “retornos en términos naturales y también retornos económicos y sociales”.

El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, José Fiscal, añade que el camino del desarrollo sostenible es garantizar que cualquier actividad económica no ponga en riesgo el medioambiente”. En este sentido, asegura que “es un camino sin retorno al que cada vez más empresas se van sumando”.

Patrimonio de la Humanidad, ¿en peligro?

Todo será poco para recuperar Doñana porque tras la voz de alarma de WWF, a cuyos responsables la acción emprendida por Heineken España y la Junta les parece “bien”, ya que “todo lo que se haga en beneficio del espacio protegido es positivo”, explica el responsable de la ONG para Doñana, Juanjo Carmona, surge ahora la del ecólogo holandés Marten Scheffer, premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, quien acaba de decir que “Doñana no está bien”.

Según Scheffer, “no es que haya un único punto de no retorno en Doñana. Es más gradual. En estos momentos estamos viendo varios elementos de inflexión como sus lagos temporales, que son únicos. Tienen una biodiversidad muy especial, que está acostumbrada a que pierdan el agua parte del año. Pero, si este descenso hídrico es mayor de lo normal, se registran puntos críticos, porque desaparece flora y fauna”.

Hasta el punto de que la UNESCO ha instado a España a tomar medidas urgentes para no sobreexplotar el acuífero. En caso contrario, podrían declarar a Doñana Patrimonio de la Humanidad en Peligro. ¿Llegará a pasar?

Ante la amenaza, el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de Andalucía, José Fiscal, insiste en el “buen estado” del Parque Nacional de Doñana, toda vez que asegura que “invitará formalmente a la UNESCO a que visite el espacio, con los técnicos que estimen oportuno, para que conozcan sobre el terreno la realidad de Doñana”. Una realidad que depende del agua… Y de que el acuífero se recupere.

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