Rechaza Semarnat cuatro proyectos de corte hidroeléctrico

10 junio 2015

La inversión conjunta anunciada era superior a 100 millones de dólares a cargo de la firma Controladora de Operaciones de Infraestructura, filial de ICA.

La primera de las hidroeléctricas se denomina Ana, con una inversión de 25 millones de dólares, que abarcaría los municipios de Xochiapulco y Tetela de Ocampo, según la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).

La empresa requería 33.05 hectáreas de terreno, donde proyectaba para generar hasta 15 megawatts (MW).

El segundo proyecto en este mismo río se denominaba hidroeléctrica Diego, con una inversión de 32 millones de dólares. Se ubicaría en los municipios de Zacapoaxtla y Cuetzalan, donde se requería talar 29.49 hectáreas de bosque. Esta instalación tendría una capacidad nominal de 26 MW.

La tercer hidroeléctrica se denominaba Conde, para la cual se preveía una inversión de 331 millones de pesos (cerca de 22 millones de dólares) en los municipios de Nauzontla y Zacapoaxtla. Con una capacidad proyectada de 27 MW.

Hidroeléctrica Boca era la cuarta unidad a la que se le negaron los permisos ambientales federales. Se ubicaría a 800 metros del poblado de San Juan Tahitic y a 2 kilómetros de Xalacapan en Zacapoaxtla, además de estar a 24 kilómetros de El Aretón. La inversión prevista era de 30.6 millones de dólares, según la MIA.

Obras

Las tres infraestructuras suponían la construcción de una obra de cortina (obra de contención y/o boquilla), con elevaciones en el lecho del río de entre 1,000 y 1,500 metros, así como la apertura de varios kilómetros de caminos en los diferentes puntos del río.

Los cuatro proyectos requerían de la remoción de más de 60 hectáreas de vegetación aledañas a las márgenes del río.

Rechazo total

La página de la Semarnat aún no publica el resolutivo en el que expone los motivos por los que le fueron negados los permisos, pero de antemano los cuatro proyectos enfrentaban la oposición de las comunidades aledañas, argumentando que los proyectos representaban una amenaza ambiental sin precedentes, pues desviarían más de una cuarta parte del cauce total del río Apulco.

Entre los principales opositores se encontraba el Comité del Ordenamiento Territorial Integral de Cuetzalan (COTIC), que denunció públicamente que aunque se presentaron como cuatro proyectos distintos, en realidad se trataba de uno solo, que tenía como principal objetivo suministrar electricidad al territorio concesionado a Minera Autlán.

Según la COTIC, los proyectos hidroeléctrico y minero de esa región pretenden adueñarse de los manantiales y los recursos que existen en el área de mayor diversidad de la selva mediana.

Sin embargo, este martes en un comunicado, Compañía Minera Autlán aclaró a El Economista que no está participando “de ninguna forma con los proyectos que se mencionan en la noticia en cuestión. Asimismo, no contamos con acuerdos ni contratos de suministro de energía eléctrica”.


09 de junio de 2015
Fuente: El Economista

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