China quiere mostrarle a México su revolución hidráulica

20 julio 2017

18 de julio de 2017
Fuente: Crítica
Nota: Alberto Vizcarra Osuna

Un boletín oficial de CONAGUA, fechado el 30 de junio de 2017, informa que el viceministro, Jiang Xuguang, de la oficina del Comité de Construcción del Proyecto de Trasvase de Agua Sur-Norte de China, considera oportuno el intercambio de experiencias con las autoridades mexicanas en materia de construcción de grandes obras hidráulicas. En el boletín se señala que las autoridades chinas identifican que México tiene similitudes geográficas y climatológicas con China, razón que los motiva a impulsar el intercambio de experiencias relacionado con las políticas hídricas y de gestión de agua.

Por lo expuesto en el boletín, el gobierno Chino tiene especial interés en dar a conocer el Proyecto de Trasvase de Agua Sur-Norte, reconocido al momento como la obra hidráulica más importante en la historia del país asiático y una de las más grandes del mundo. La construcción del proyecto, iniciada el 2002 y que comenzó a operar parcialmente desde finales del 2014, tiene como fuente de trasvase el caudaloso río Yangtzé, desde donde salen tres canales: uno por la región oriental, otro por la parte media y un tercero por la ruta occidental. Todos dirigidos al norte del país para proporcionarle agua a una gigantesca región desértica en donde residen 440 millones de personas. El canal que ya se encuentra en operación desde el 2014, es el que cruza por la parte media; conduce 13 mil millones de metros cúbicos de agua hasta Beijing y ya empezó a beneficiar a más de 53 millones de personas.

Los aprovechamientos totales del proyecto ascienden a 44 mil ochocientos millones de metros cúbicos, destinados a aliviar parcialmente las grandes necesidades de agua de las planicies del norte de China. Como lo advierten las autoridades de ese país, México tiene importantes similitudes con China, porque la mayor parte de sus recursos hídricos se encuentran precisamente en el sur del territorio nacional y las regiones desérticas y semidesérticas están ubicadas en el norte. La mentalidad colosal de las autoridades chinas, le debe recordar a México que fuimos una nación que llegamos a pensar en grande y que precisamente por las coincidencias geográficas y climáticas señaladas, los mexicanos concebimos nuestro propio proyecto hidráulico Sur-Norte con el Plan Hidráulico del Noroeste (PLHINO), sobre la costa del pacífico y el Plan Hidráulico del Golfo Norte (PLHIGON), sobre la costa del Golfo de México.

Los proyectos hidráulicos Sur-Norte de México se concibieron a finales de los años cincuenta y principios de la década de los sesenta. El cometido era lograr una significativa ampliación de la frontera agrícola, además del abastecimiento a las ciudades y los usos industriales correspondientes. En esos años el propósito de la autosuficiencia alimentaria se comprendía como una tarea estratégica y fundamental en el fortalecimiento del mercado interno y de las capacidades del país para competir en el mercado internacional de los alimentos. El proyecto del PLHINO, que trasvasaría agua desde la parte media de Nayarit y aprovecharía escurrimientos de la región sur de Sinaloa le daría capacidad a esos estados, junto con el sur de Sonora, de abrir un millón de hectáreas más al cultivo en la región noroeste de México que es productora natural de trigo, maíz y soya.

El encuentro de las autoridades Chinas con la alta burocracia de CONAGUA, no debe diluirse en un cumplido diplomático. China está jugando un papel incisivamente estratégico en el escenario internacional cuyo principio de relación con las demás naciones, rompe con los esquemas típicos de la geopolítica basada en la vieja idea colonialista de que para que una nación gane otra tiene que perder. El diseño de nación que los chinos se han forjado, está en consonancia con el deseo natural de otras naciones al desarrollo científico y tecnológico. Han entendido que la portentosa tarea de sacar a su población de la pobreza, conlleva la imprescindible empresa de ayudar a otros países y a la humanidad a superar males semejantes para crear un mundo con metas comunes y en donde todos tengan acceso al desarrollo y al progreso.

En la última década los bancos chinos, canalizaron créditos hacia el exterior por 10 billones de dólares (10 millones de millones) como parte de una iniciativa de construcción de infraestructura en diferentes partes del mundo, a la que han denominado “La Franja y la Ruta”, en evocación a la memorable y antigua Ruta de la Seda que unió a oriente con occidente, hace miles de años. Con la emisión de ese crédito han sacado a setecientos millones de personas de la pobreza en tan solo una década.

La estancia de los funcionarios de la nación asiática en CONAGUA, es un gesto claro de que China observa el gran potencial que tiene México en la producción de alimentos si construye las obras hidráulicas como el PLHINO y el PLHIGON, y así amplía su frontera agrícola en millones de hectáreas para producir granos y oleaginosas. Como lo ha hecho en otras partes del mundo, es deducible que China estaría dispuesta a financiar estos proyectos de gestión de agua a cambio de que México le pudiera exportar alimentos.

En un esquema así, México gana en capacidad infraestructural e incrementa sus capacidades productivas, crea empleos permanentes y le da sustentabilidad al sistema de almacenamiento de agua de la costa del pacífico para lidiar en forma adecuada con los episodios de sequía. A cambio, China recibiría alimentos producidos en México.

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