¿Sabes cuánta agua te estás comiendo?
Parece una pregunta extraña, porque el agua se bebe y no se come. Pero es que para producir los alimentos que nos comemos se utiliza una gran cantidad de agua, muchísima más de la que nos imaginamos, hasta el punto de que elegir un tipo de comida u otra tiene mucha más influencia que dejarse el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes.

