La solución que está transformando las ciudades frente a las inundaciones
19 junio 2026
Redacción: agua.org.mx/Karina Bautista-Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C.
Investigación: Pamela García-Estudiante de la licenciatura en Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Iberoamericana
Cada temporada de lluvias, las inundaciones en muchas ciudades mexicanas evidencian un problema que va más allá del cambio climático. Aunque las lluvias son cada vez más intensas, la principal causa es un modelo de urbanización que ha sustituido suelos permeables por concreto y ha ocupado zonas naturalmente inundables y modificado ríos, impidiendo que el agua se infiltre y aumentando el riesgo de desastres.
Casos como Villahermosa y la Ciudad de México muestran cómo décadas de crecimiento urbano sin considerar el ciclo del agua han incrementado la vulnerabilidad. Además, la infraestructura de drenaje resulta insuficiente para enfrentar el volumen actual de agua. [1]
Vivir con la incertidumbre de si en algún momento la lluvia será tanta que inunde nuestras casas, nuestras calles, resulta sumamente estresante para cualquier ciudadano. Ya no es una situación donde los marginados y vulnerables son las personas en riesgo. Hoy por hoy, somos todos, basta con ver los hechos; los primeros días de junio en la zona metropolitana de la Ciudad de México, colonias como Interlomas, con alta plusvalía, en el municipio de Huixquilucan en el Estado de México sufrieron los efectos de la lluvia torrencial de 104mm.[2]
En definitiva, es urgente proponer y trabajar en soluciones que sean viables para evitar que estos escenarios sean rutinarios en temporada de lluvias. Entre las muchas propuestas que puede haber, hay una que destaca y es el de la Ciudad esponja.
La Ciudad esponja es un modelo urbano que busca que las ciudades sean capaces de absorber, infiltrar, almacenar, purificar y reutilizar el agua de lluvia mediante soluciones basadas en la naturaleza. Este enfoque representa un cambio de paradigma en la gestión hídrica urbana, en lugar de depender solo de infraestructura gris como drenajes, tuberías y canales de concreto (que vemos que ya no alcanzan), las ciudades incorporan infraestructura verde y sistemas ecológicos que imitan el comportamiento natural de los ecosistemas.[3]
Este modelo propone que el agua de lluvia:
- se infiltre al subsuelo,
- se almacene temporalmente,
- se filtre naturalmente,
- y posteriormente pueda reutilizarse.
Por lo contrario, el modelo urbano tradicional lo que busca es expulsar super rápido el agua de la ciudad a través de sistemas de drenaje, lo cual casi siempre genera inundaciones y contaminación de cuerpos de agua y es sumamente costoso.[4]
Aunque existen antecedentes en la arquitectura del paisaje y la infraestructura verde desde el siglo XX, el concepto moderno de “Ciudad esponja” fue impulsado oficialmente por China en 2013. El detonante principal fueron las graves inundaciones ocurridas en Beijing en 2012, donde murieron decenas de personas y se registraron pérdidas millonarias. Posterior a la catástrofe el entonces presidente Xi Jinping declaró la estrategia de Ciudades esponja como política nacional.[5]
Uno de los principales impulsores teóricos fue el arquitecto paisajista Kongjian Yu, quien defendía una filosofía de “vivir con el agua” en lugar de combatirla. Su enfoque quiso proponer la recuperación de las funciones hidrológicas naturales pérdidas por la urbanización.
El agua debe penetrar nuevamente en el suelo mediante:
- pavimentos permeables,
- jardines de lluvia; son áreas verdes diseñadas para captar escurrimientos pluviales.
- áreas verdes,
- humedales urbanos; son ecosistemas construidos para almacenar y purificar agua.
Esto permite recargar acuíferos y disminuir el escurrimiento superficial. Las Ciudades esponjan incorporan espacios capaces de almacenar temporalmente agua como:
- parques inundables; que son: espacios públicos capaces de almacenar agua temporalmente durante tormentas.
- lagos urbanos,
- estanques de retención,
- azoteas verdes.
Y esto lo que hace es que reduce la presión sobre el drenaje durante lluvias intensas.
La vegetación y los humedales ayudan a filtrar contaminantes presentes en el agua pluvial mediante procesos biológicos naturales. Además, el agua captada puede reutilizarse para: riego, limpieza urbana, sanitarios, usos industriales no potables y demás. [6]
Las Ciudades esponja se perciben como una medida de adaptación climática porque ayudan a enfrentar:
- lluvias extremas,
- huracanes,
- inundaciones,
- sequías,
- olas de calor.
Eso sin mencionar todos los beneficios sociales tales como el aumento de las áreas verdes y espacios recreativos que tiene una relación directa en la mejora de la calidad de vida. Además, forman parte de las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), ampliamente promovidas por organismos internacionales.
China es el principal referente mundial de este modelo. Desde 2015 el gobierno chino seleccionó decenas de ciudades piloto para implementar proyectos de ciudad esponja. Algunas ciudades destacadas incluyen: Wuhan, Shenzhen, Shanghai y Zhengzhou. Sin embargo, también han surgido críticas. Investigadores señalan que algunos proyectos enfrentan problemas de financiamiento, mantenimiento y capacidad insuficiente frente a lluvias extremas.[4]
Estos problemas son una gran barrera a la que nos enfrentamos al proponer estas soluciones porque en ciudades como la Ciudad de México que está alta y densamente urbanizada ¿dónde quedan espacios permeables? ¿dónde queda espacios inundables? ¿hay posibilidad de “desentubar” nuestros ríos?
Aún con eso, no todo está perdido, el investigador Peter Krieger plantea que en nuestro caso debemos voltear a la recuperación del suelo de conservación y la expansión de infraestructura verde y azul.[7]
Para finalizar debemos entender que el concepto de Ciudad esponja representa una transformación profunda en la manera en que las ciudades interactúan con el agua frente al aumento de inundaciones y crisis climáticas, este modelo propone recuperar procesos naturales mediante infraestructura verde y soluciones ecológicas.
Aunque el modelo tiene retos técnicos, económicos y políticos, sabemos que se ha convertido en una de las estrategias urbanas más importantes para construir ciudades resilientes y sostenibles en el siglo XXI.
En países como México, donde existen problemas simultáneos de inundaciones y escasez hídrica, las Ciudades esponja podrían convertirse en una alternativa clave para replantear la planeación urbana y la relación entre sociedad y naturaleza.
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Referencias
[1] Noriega, J.L. (06 de abril de 2026). Las ciudades mexicanas crecen a pesar del riesgo de inundación. Fast Company
[2] Chávez González, S. (01 de junio de 2026). Tormenta con granizo en Huixquilucan colapsan la movilidad; vialidades afectadas en Interlomas. La Jornada.
[3] Moura, Roque., Benevides, Marcello., Oliveira, Márcia & Júnior, Lourival. (2025). PLANEJAMENTO E DESENVOLVIMENTO URBANO DE CIDADE ESPONJA: UTILIZANDO A BIOMIMÉTICA COMO FONTE. Latin American Journal of Business Management. 16. 1.
[4] Xia, J., Zhang, Y., Xiong, L., He, S., Wang, L., & Yu, Z. (2019). Implementation of a specific urban water management – Sponge City. Science of the Total Environment, 652, 147–162.
[5] Klinenberg, E. (06 de abril de 2026) Can Sponge Cities Save Us from the Coming Floods? The New Yorker.
[6] Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). Sponge City.
[7] Krieger, P. (2021). Ciudad esponja. Un escenario pospandémico. Bitácora Arquitectura, 46, 04-13.
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