El nivel de vida y el bienestar social, junto a la calidad ambiental, condicionan la calidad de vida. La calidad del agua hoy en día es de vital importancia para la salud humana, producción de alimentos, desarrollo de las actividades económicas y para el buen funcionamiento de los ecosistemas. Es, por tanto, un factor esencial en la vida humana que condiciona desigualdades en todo el mundo, como la pobreza o riqueza de un país. Asegurar que tanto personas como ecosistemas dispongan de un agua de calidad se ha convertido en uno de los grandes retos en la actualidad.