Cogestión de cuencas: Entre la utopía democrática y el desdén oficial

19 mayo 2014

 

ILUSTRACIÓN: Greenpeace

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el territorio que corresponde al Consejo de Cuenca de los ríos Grijalva-Usumacinta contrastan altos índices de marginación social con una gran riqueza natural y cultural: concentra 30 por ciento de los escurrimientos del país; 40 por ciento de su capacidad hidroeléctrica y 64 por ciento de su biodiversidad, con menos de cinco por ciento de su territorio.

A pesar de una falta de impulso a nivel oficial, la sociedad se mueve y crea espacios de participación y negociación. Muestras de esta vitalidad incluyen al Movimiento de Chiapanec@s en Defensa del Agua, que ha generado un referéndum cuestionando la privatización del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado en Tuxtla Gutiérrez, y ha presentado una propuesta integral para lograr su buen funcionamiento como entidad pública con participación ciudadana.

El movimiento comunitario en Chicomuselo (Chiapas) ha declarado sus territorios libres de presas y minería tóxica. Los pueblos rurales y originarios de Tabasco están luchando contra la contaminación de sus aguas y la inundación permanente de sus tierras. En la cuenca Motozintla avanzan procesos ciudadanos para la gestión del riesgo de desastres, y los Comités de Cuenca en los ríos San Pedro-Missicab, Almandros-Oxolotán y Chacamax y Valle de Jovel están realizando procesos de planeación y gestión de sus tierras y aguas.

Estos procesos sociales están articulados con redes de investigación-acción, como son la Red de Investigadores Sobre el Agua en la Frontera México-Guatemala-Belice (RISAF), el Proyecto Fondo Institucional del Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt)-Cuenca Grijalva y el Seminario Internacional Grijalva-Usumacinta.

Muchos de los participantes en estos procesos convergen en la Asamblea General de Usuarios del Agua de Chiapas y Tabasco. Este espacio ha permitido una participación articulada, crítica y propositiva, para frenar imposiciones y lograr acuerdos. Como ejemplo, por medio del Seminario Internacional Grijalva-Usumacinta, el propuesto Programa Hídrico Regional Visión 2030 para la región (Conagua, 2012), está pasando por el tamiz de los conocimientos científicos y las experiencias y saberes locales.

Nuestra experiencia nos muestra que se requiere de espacios en donde los ciudadanos podamos participar directamente en la toma de decisiones sobre el agua en el territorio. Se requiere de consejos de cuenca que cubran territorios menos extensos. Se requiere construir su legitimidad desde lo local, abriendo las instancias de microcuenca a la participación de todos los habitantes, con representantes elegidos directamente a nivel subcuenca y cuenca. Sus planes y acuerdos deben ser vinculantes. Y se requiere promover nuestra identidad como ciudadanos de las cuencas.

Ante el desdén oficial, en Grijalva-Usumacinta y en todo el territorio nacional, los crecientes conflictos por el agua abren sus propios cauces de expresión y construyen la plataforma social para la resolución colectiva de los asuntos del agua en México.


17 de mayo de 2014
Fuente: La Jornada del campo
Nota de Luis Rey Carrasco Linares (Profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo -Unidad Regional Universitaria Sursureste. Vocal titular del Sector Académico ante el Consejo de Cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta reykrras.chapingo@gmail.com )

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