Al rescate del Río Magdalena

11 abril 2017 Agua

Un ambicioso proyecto que devolverá a la Ciudad de México lo que otras grandes metrópolis disfrutan cotidianamente: un río de cauce abierto, limpio, que alimente espacios verdes y contribuya a mejorar el abastecimiento de agua.

En otros tiempos la Ciudad de México fue la ciudad de los lagos, bañada por agua, y con tres grandes caminos. Muchas haciendas se beneficiaron de sus ríos y gracias a ellos se desarrollaron importantes industrias. Hoy no queda nada; los ríos se entubaron y por encima de ellos se construyeron ejes viales: así desaparecieron de la vista aproximadamente 83 kilómetros de cauces de ríos; es decir, tres veces la avenida Insurgentes (considerada la más larga del mundo). Donde antes había agua hoy quedó el pavimento para que circulen cada día millones de coches y camiones, generando una grave contaminación.

Un argumento importante para entubar los ríos fue evitar su desbordamiento en la temporada de lluvias; las inundaciones constantes ponían en riesgo la vida de la gente que vivía a las orillas. También se buscaba impedir que los ríos se usaran como tiraderos de basura y fueran focos de infección por la suciedad y los malos olores. Sin embargo, entubarlos fue un error.

Hoy la ciudad necesita más que nunca recuperar sus ríos como parte de la solución al problema de abastecimiento de agua y para que sus habitantes puedan disfrutarlos; desde el punto de vista científico y técnico, esto es posible. Y ya se ha puesto en marcha el primer proyecto: el rescate integral de la cuenca del Río Magdalena. Este río nace en el cerro La Palma —una zona de bosques—, y desemboca en el drenaje de Coyoacán, en una trayectoria de 20 kilómetros. En la actualidad, de las aguas del río únicamente se aprovecha el 20%, el resto se contamina con la descarga de aguas negras y basura, y termina yéndose al drenaje de la ciudad por el Interceptor Poniente. Con el nuevo proyecto se calcula que podrán aprovecharse 5 m3/s del agua del Río Magdalena y sus afluentes.

El plan maestro del proyecto, impulsado por el Gobierno del Distrito Federal, está a cargo del Programa Universitario de Estudios de la Ciudad de México (PUEC) de la UNAM y lo encabeza el investigador Manuel Perló, doctor en planeación urbano-regional. Él explica que el rescate de un río “va más allá de la limpieza del agua que corre por su cauce. Es igualmente importante el aprovechamiento del agua de lluvia o pluvial, la conservación de las aguas subterráneas y el tratamiento de agua residual. Las aguas tratadas, por un lado, evitan la contaminación del río, y por otro, permiten un ahorro de agua potable, dado que se pueden emplear para regar áreas verdes, lavar vehículos y satisfacer la demanda de agua en la industria de la construcción, entre otros usos”.

“Para esto se tiene que trabajar en todos los elementos del sistema hídrico, principalmente en el bosque y el suelo como los grandes productores e infiltradores de agua. También resulta relevante proteger la fauna local e implementar acciones dirigidas a mejorar la educación ambiental de los habitantes.”

¿Cómo se rescata un río?

Entre las medidas que el PUEC propone para la recuperación del Río Magdalena destacan las siguientes:

Manejo forestal de la cuenca alta. Contempla la reforestación con especies nativas, atención fitosanitaria a los árboles plagados y remoción de los que se encuentren en mal estado.

Se calcula que por fugas se pierde entre el 35 y 40% del agua que llega a la Ciudad de México, más de la que se recibe de las cuencas de los ríos Lerma y Cutzamala. La ciudad de Berlín, en Alemania, tiene 2% de pérdidas por fugas de agua.

Un río vivo y de todos

El proyecto de rescate del Magdalena tiene un enfoque comunitario, en el cual la sociedad está involucrada desde la planeación del mismo, a partir de sus necesidades y propuestas, con el compromiso de vigilar su correcta ejecución y mantenimiento.

Si la comunidad asume ese compromiso y colabora, será posible desarrollar espacios recreativos, educativos —como museos— y deportivos que obedezcan a sus necesidades.

Además de la UNAM, en el proyecto participan otras instituciones académicas, como la Universidad Autónoma Metropoli tana, y diversas organizaciones sociales. El Gobierno del Distrito Federal ha integrado un grupo promotor del proyecto que hasta ahora cuenta con más de 100 personas e instituciones. El presupuesto inicial, dado a conocer el pasado 7 de junio, es de 43 millones de pesos.


Muchas ciudades del mundo, como Santiago de Chile, Sao Paulo, Bogotá, San Antonio y Berkeley han rescatado sus ríos. Y en nuestro país ya hay experiencias muy alentadoras: en Monterrey se rescataron los ríos Santa Catarina y Santa Lucía, en Guanajuato, el río Laja; y en Ciudad Victoria se está trabajando en la limpieza del río Troncones.

El rescate del Río Magdalena no sólo permitirá un mejor aprovechamiento de las fuentes locales de agua para consumo humano, además va a estimular el regreso de aves a refugios urbanos, disminuirá las islas de calor —producto de la urbanización— y estimulará el desarrollo de áreas verdes. Todo ello sin contar con que la cooperación de la ciudadanía en proyectos ambientales favorece el turismo en los centros urbanos y promueve la cultura y educación, a través de la recuperación de espacios históricos y con la construcción de museos que favorezcan la preservación del ambiente.

El rescate del río Magdalena estimulará el regreso de las aves a los refugios urbanos.

El autor agradece a los investigadores Manuel Perló e Itzkuauhtli Zamora, del Programa Universitario de Estudios de la Ciudad de México de la UNAM, la información proporcionada para este artículo.

Juan Tonda es subdirector de Medios Escritos de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM y Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia 1997. jtonda@universum.unam.mx

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