Mujeres, agua y el camino hacia el verdadero empoderamiento

07 marzo 2024 Agua

Redacción: agua.org.mx/Karina Bautista-Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C.

Investigación: Víctor Enrique González-Estudiante de Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Iberoamericana

Personalmente la palabra empoderamiento me causa cierta aversión por las distintas connotaciones que puede tener. Este término se ha desvirtuado de su sentido original. En redes sociales y otros medios de comunicación, se usa para motivar a las mujeres a “verse más bonitas” a “no rendirse y conseguir sus sueños”. Por otro lado, también se utiliza en informes nacionales, planes regionales e incluso, es el objetivo 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas; Igualdad de género y empoderamiento de la mujer.

¿Qué es el empoderamiento y cómo se vincula al agua?

Desde una perspectiva académica, el empoderamiento de la mujer hace referencia a “las capacidades individuales y colectivas que permitirán ganar el espacio, acceder y controlar los medios (los recursos, el poder, etc.)”. Esto se puede ver reflejado en la capacidad de toma de decisiones y en los beneficios que esto conlleva.[1]

Entonces, considerando que el agua es un recurso y el control de ella puede favorecer el empoderamiento femenino, ¿las mujeres estamos empoderadas?

Las mujeres históricamente han gestionado el agua de sus comunidades y hogares, para actividades como la cocina y la limpieza en general. Esto las ha convertido en un tipo de gestoras que distribuyen el agua para las diferentes actividades domésticas, teniendo en consideración lo difícil que puede ser tener agua.[2]

No contar con agua tiene principales repercusiones en la vida de las mujeres, sí, es imprescindible para todas las formas de vida, pero quien padece más la escasez de agua son mujeres, niñas y niños. Este sector de la población es el principal responsable de llevar agua a sus hogares, exponiéndose a situaciones de violencia, o una inversión de tiempo importante que impide hacer otras actividades como ir a la escuela o actividades con ingresos económicos. 2,[3] Además, en cuestiones de saneamiento también tiene importantes repercusiones ya que, al consumir agua en mala calidad, las labores de cuidado aumentan para la mujer.

A pesar de que las mujeres son gestoras en del agua a nivel doméstico, en el ámbito público, no es así. Basta con mirar las cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) las cuales dicen que el 43% de la mano de obra agrícola de los países en desarrollo corresponde al trabajo de las mujeres. Sin embargo, las políticas de recursos hídricos asumen que los agricultores son hombres, de tal forma que se margina a la mujer en el ordenamiento de recursos hídricos.[4]

Y en el caso de puestos de poder, al menos hasta el 2012, las mujeres ocuparon menos del 6% de los puestos de dirección en el ámbito de medio ambiente, recursos naturales y energía. Es en estos puestos demando y decisión del reparto y asignación del agua se tienen en consideración aspectos políticos y económicos, los de género, muy poco. Por lo tanto, la desigualdad de género en el ámbito del agua, son aspectos profundos y persistentes.5

Entonces ¿cómo se puede empoderar a la mujer en el ámbito del agua?

Sí, la mujer puede tener capacidad de decisión en el ámbito doméstico, sobre en qué y cuánta agua se utiliza, pero esto no quiere decir que esté empoderada. En todo caso, estaría empoderada si contara con agua suficiente y saludable en su hogar y no tuviera que gastar tiempo en conseguir y gestionar la poca agua que tiene su hogar. Mejorar el abastecimiento para cubrir las necesidades de agua en los sectores más olvidados y encabezados por mujeres, podría ayudar.

Por otro lado, también es esencial reconocer y fortalecer sus capacidades, desafiar los roles de género, la creación de espacios para impulsar la participación en la toma de decisiones. Así como la generación de estudios y estadísticas que permitan visualizar las necesidades particulares de las mujeres.[5]

Con estas acciones reconocemos el papel importante que han desempeñado las mujeres a lo largo de la historia. Desde nuestra vida cotidiana hay que reconocer que la crisis de agua no nos afecta por igual, siendo las mujeres las que se llevan la peor parte, y es importante cuestionarnos el por qué sucede esto. Además, debemos reconocer el papel invisibilizado que han desempeñado y exigir a autoridades la reducción de brechas de género, no sólo en saneamiento y acceso al agua, sino también en el sector empresarial y de alta gerencia del agua.

Si quieres saber más sobre el tema del vínculo entre mujeres y agua visita nuestra sección de biblioteca dedicada a ello.

Enlace.

 

 

Referencias:

[1] Camarena, M.E. & Saavedra M.L. (2018). Empoderamiento femenino en México. UNAM

[2] World Bank. (2020) Agua y género: Mujeres líderes del sector del agua.

[3] ONU-Mujeres (s.f.) ODS 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todas y todos. ONU

[4] FAO (2011), “Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo”, El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación: las mujeres en la agricultura 2010-2011.

[5] Lampron, H. (2022). Impulsando el empoderamiento femenino y la igualdad de género en el sector ASH. Lazos de Agua.

 

 

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