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Pozos de agua mal concesionados, inicio de la lucha por el líquido: Óscar Monroy

14 agosto 2017 Agua

13 de agosto de 2017
Fuente: Crónica
Nota: Isaac Torres Cruz

Nuestros Científicos. El exrector de la UAM Iztapalapa señala que en el país no se hacen esfuerzos por recargar los acuíferos, por lo que al otorgarse concesiones sin criterios que obedezcan a esta lógica hay una sobrextracción que ya está causando conflictos entre la población. En el Valle de México, dice, se explota 73% más la capacidad de recarga del acuífero

Óscar Monroy Hermosillo es uno de los científicos que conoce mejor los sistemas hídricos del Valle de México, sobre manejo del agua de la Ciudad de México y la mejor forma en que se puede gestionar. El profesor-investigador del Departamento de Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Iztapalapa es además presidente de la Comisión de la Cuenca de los Ríos Amecameca y La Compañía, y junto con organizaciones civiles y otros expertos de la UAM, ha desarrollado líneas estratégicas de un Plan Hídrico Integral para el manejo del agua en el país.

Para el Valle de México, una de las líneas de este plan es la rehabilitación de las plantas de tratamiento en la región, que se mantienen subutilizadas o en abandono. Por otra parte, en el plan hídrico el grupo de especialistas ha enfatizado el riesgo que significan los planes de concesión de pozos para la extracción de agua de los acuíferos, los cuales no están regulados para un uso integral del recurso.

“En el Valle de México, el acuífero tiene una capacidad de extracción; Conagua otorga concesiones para hacer ésta en 173 por ciento, es decir, 73 por ciento más de la que es capaz de extraerse para mantenerlo recargado”, señala en entrevista. “Si se autorizan los pozos de esta manera, veremos cómo ya no extrae en la misma cantidad  en otros más, ahí entra la lucha por el agua. No hacemos ningún esfuerzo por recargar el acuífero, entonces al otorgarse concesiones sin criterios que obedezcan a esta lógica, hay una sobrextracción” y con ello el hundimiento de la metrópoli adicionalmente.

CERVEZA POR AGUA. Ese conflicto no es único del Valle de México, aunque quizá no se conoce tanto como en otros lugares del país. Mexicali, por ejemplo, tan sólo hace algunas semanas, funcionarios del estado y agentes policiacos estatales y municipales, trataron de desalojar, infructuosamente, a integrantes de Mexicali Resiste, quienes mantienen un plantón en el acceso de la empresa cervecera estadunidense Constellation Brands en el ejido de Choropo.

“Los ejidatarios se oponen a la construcción de la cervecera y es que, con dos dedos de criterio, otorgaron concesiones de pozos a una fábrica que va exportará el agua que escasea en la región”. La instalación de la cervecera, señalan, consumiría más del 70 por ciento del agua destinada a los cultivos agrícolas de la región. “Entonces matas la agricultura y la población comienza a peligrar porque no va a tener agua a la mano”. El problema con la cervecera, dice, es la inexistencia de proyectos de recarga del acuífero que hagan inviable la sustentabilidad del recurso.

RECARGA. Monroy Hermosillo explica cuáles son las acciones fundamentales para recargar los acuíferos. En el caso del Valle de México, apunta, lo primero es aprovechar todos los bosques que rodean la ciudad, en este caso de la cuenca la Sierra Nevada: el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y ofrecerles recursos a ejidatarios y dueños del bosque para mantenerlo. Adicionalmente, hay que reforestarlos.

“También se pueden construir presas de gaviones para no dejar que el agua baje torrencialmente cuando llueve”. Las presas de gaviones son estructuras permanentes, flexibles y permeables, construidas con base de prismas rectangulares de alambre galvanizado, denominados gaviones, los cuales se rellenan de piedra con el objeto de formar el cuerpo de la obra que constituye la presa de control.

El científico explica que con éstas se obstruye el paso del líquido, lo que genera que desciendan lentamente por las cañadas y así aumenten el potencial de infiltración en el subsuelo. “Entre la montaña y el piso hay un espacio llamado ‘estructuras de transición’, ahí es donde debemos de buscar que el agua se acumule más y se infiltre, esto permite obtener más agua para los pozos”.

El exrector de la UAM Iztapalapa agregó que, de lo contrario, el agua se pierde y no puede ser aprovechada por las personas ya que ni siquiera la pueden almacenar superficialmente. “En cambio, en el subsuelo hay un lago que se forma, que es la parte baja del valle, entonces, debemos dejar que entre el agua limpia, y de ahí sacarla y distribuirla. Para ello también requerimos evitar su extracción desmedida”.

La falta de agua no será lo único que nos deberá preocupar, enfatiza el experto, sino las consecuencias que provoca en el subsuelo y que generarían una abrupta situación con altos costos materiales e incluso humanos. “Los agrietamientos que han sucedido en Tláhuac u otros municipios como Chalco se deben a este problema. El subsuelo  está súper seco y cada vez se resquebraja más, por lo que la única manera de detenerlo es evitando la extracción excesiva y recargar el manto acuífero”.

Profesor distinguido de la UAM             

Óscar Monroy Hermosillo es Profesor Distinguido de la UAM y miembro del Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel III. Es Socio de Honor de la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería, miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias y de la International Water Association grupo de trabajo de Digestión Anaerobia. Es presidente de la Comisión de Ingeniería Ambiental de la Academia de Ingeniería AC.

Fue Rector de la UAM unidad Iztapalapa donde promovió proyectos ambientales, como una planta de tratamiento y reuso de aguas residuales, captación de agua de lluvia, uso de energía solar para generación de electricidad  fotovoltaica y calor y baños con bajo consumo de agua, entre otros.

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