Especialistas prevén que el NAICM acabe con lo que quedaba de las cuencas de Texcoco y la CdMx (Sin Embargo)

27 noviembre 2017

23 de noviembre de 2017
Fuente: Sin Embargo
Nota: Dulce Olvera

Ciudad de México, 23 de noviembre (SinEmbargo).– Entre los compromisos del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, encargado de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional, está el de preservar y mejorar el medio ambiente mediante un “plan maestro” con estándares internacionales.

No obstante, Fernando Córdova Tapia, del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, aseguró en entrevista que el proyecto está mal desde su origen.

    “La intención de construir un aeropuerto sobre el Lago de Texcoco es una de las peores ideas que se han tenido en esta cuenca por más proyectos de compensación que hagan. Estamos perdiendo la última oportunidad de que esta Ciudad tuviera agua en el futuro mediante los proyectos de recuperar el lago”, afirmó. “Es como poner el último clavo al ataúd en medio de tantos problemas con el (abasto) de agua”, planteó.

Aunque el Grupo Aeroportuario ya ha realizado labores de reforestación ecológica y rescate de flora y fauna, especialistas ambientales alertan sobre el riesgo de inundación a comunidades aledañas, critican la ilegalidad de sembrar especies exóticas invasoras y acusan que miembros del Comité de Vigilancia Ambiental y encargados de realizar el Manifiesto de Impacto Ambiental son cercanos a la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat), instancia que la aprobó.

Investigadores de la Universidad de Chapingo señalaron que se están extrayendo lodos del Lago de Texcoco contaminados con cromo, boro, cloruros y carbonatos.

“Esta realidad en la que el Gobierno federal es juez y parte –desde que lo planeó–, lo que provoca es que proyectos como éste se autoricen sí o sí, por encima de cualquier riesgo socioambiental”, aseguró el doctor en ecología Fernando Córdova Tapia.

    “Se evalúan ellos mismos y es un conflicto de interés gravísimo que hace que el proyecto pase con las deficiencias existentes”, destacó.

El especialista en impacto ambiental también destacó que se entregaron al Gobierno de Chimalhuacán 200 hectáreas, una parte del terreno destinado al plan de rescate hídrico para compensar el daño con lagunas. Esta zona aledaña es controlada por Antorcha Campesina, un movimiento ligado al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El megaproyecto de más de 186 mil millones de pesos que se prevé inaugurar en octubre de 2020 transportará a 70 millones de pasajeros anualmente frente a los 42 millones que atiende el actual Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”. Aunque la fecha del inicio de operaciones ha sido puesta en duda a nivel nacional e internacional.

Ante una zona donde está el antiguo Lago de Texcoco y comunidades de la zona oriente del valle de México, en la que habita alrededor de 25 por ciento de la población del Estado de México, el Plan Maestro Ambiental busca prevenir inundaciones y riesgos sanitarios, generando empleos verdes y protegiendo la biodiversidad.

Sin embargo, el 42.04 por ciento de la superficie del proyecto son cuerpos de agua y zona inundable, advirtió la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), la cual criticó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) aprobada por la Semarnat.

El argumento del Grupo Aeroportuario es que están drenando la zona y cuentan con cinco obras hidráulicas.

Pero Fernando Córdova, de la Unión de Científicos, dijo en que la zona del aeropuerto actual se hunde 30 centímetros por año por lo que aunque drenen ahora los excedentes de agua, será inútil para los siguientes cinco o diez años.

    “Por más infraestructura que metan, termina siendo obsoleta con el paso de los años y se requiere más infraestructura. El problema se hace más costoso y nunca se resuelve”, determinó el doctor en ecología.

Córdova prevé que no se inunde el Nuevo Aeropuerto, pero sí las poblaciones aledañas como ocurre con el aeropuerto actual ya que rebota el agua a las colonias que lo rodean.

LA REFORESTACIÓN ILEGAL

Federico Patiño Márquez, Dirección General del Grupo Aeroportuario, expuso que la sustentabilidad debe estar en el centro de cualquier proyecto de infraestructura.

En diciembre de 2015 se instaló el Comité de Vigilancia Ambiental para garantizar la restauración ecológica, rescate de flora y fauna, conservación del suelo, verificación de emisiones de gases efecto invernadero, manejo integral de residuos y el uso sustentable de agua de la zona donde se construye. En octubre de 2016 reportó que se han plantado 169 mil 590 árboles, de una meta de 240 mil; se han rescatado 27 mil 804 individuos de flora de siete especies trasladadas a un vivero y a 545 individuos de fauna de 23 especies, sobre todo liebres; se monitorean las rutas de las 183 especies de aves; y se manejan 600 toneladas de residuos de manejo especial, peligrosos y sólidos.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) se encuentra ejecutando algunos proyectos que desvían los escurrimientos a zonas ajenas al sitio y la capacidad de regulación en la zona se incrementará de 13 a 34 millones de metros cúbicos. No obstante, un análisis de impacto ambiental de la Unión de Científicos alertó que “no existen elementos técnicos suficientes –incluyendo los análisis del Colegio de Ingenieros Ambientales de México (CINAM)– para asegurar que las obras hidráulicas que supuestamente desviarán los escurrimientos sean suficientes para evitar las inundaciones en la zona del proyecto y en las zonas aledañas”.

A eso se suma el riesgo ante la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos por la presencia del cambio climático.

El proyecto ambiental también contempla la siembra de 264 mil 534 individuos de especies exóticas invasoras como una de las principales medidas de compensación, lo cual es ilegal.

    “La reforestación la están haciendo con especies invasoras. Hablamos del cedro salado, una de las peores amenazas para la biodiversidad de todo el país porque se vuelve una plaga incontrolable”, dijo el doctor en ecología Fernando Córdova.

Con ello reforestarán el 90 por ciento y al expandirse traerá un desastre ecológico a toda la cuenca.

EL CONFLICTO DE INTERÉS

Para asegurar que el desarrollo del proyecto se dé bajo rigurosos estándares ambientales, en el Comité de Vigilancia Ambiental del Grupo Aeroportuario participan universidades públicas, especialistas de la sociedad civil y las Secretarías de Medio Ambiente del Estado de México, de la Ciudad de México y la Federal, así como representantes de los municipios de Texcoco, San Salvador Atenco, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Tezoyuca, del Colegio de Biólogos, y del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.

El doctor en ecología Fernando Córdova acusó que cuando el Colegio de Biólogos de México -uno de los integrantes- renovó su Consejo Directivo, el entonces titular de la Semarnat, Juan José Guerra Abud, tomó su protesta. Además Especialistas Ambientales, una de las consultorías para el Manifiesto de Impacto Ambiental, fue fundada por Rodolfo Lacy Tamayo, el subsecretario de Planeación y Política Ambiental de la Semarnat, instancia que lo aprobó.

La organización de Unión de Científicos a la que pertenece el investigador tuvo acceso al acta constitutiva de la consultoría Especialistas Ambientales.

Además, investigadores de la Universidad de Chapingo –que también participa en el Comité de Vigilancia Ambiental– manifestaron ante el Palacio Municipal de Texcoco que los lodos extraídos de la zona donde se construye el NAICM están contaminados con cromo, boro, cloruros y carbonatos, lo cual los hace “altamente tóxicos”.

Los lodos son trasladados por la empresa Urbanums a un socavón de la antigua minera ejidal. Existe el riesgo de que sean depositados en Tlaminca, un área de recarga de mantos acuíferos.

    “Tendrá efectos en la salud de quienes consumimos el agua en Texcoco”, dijo el investigador de la Universidad, José Espino Espinoza.

¿POR QUÉ EN TEXCOCO?

Federico Patiño Márquez, director general del Grupo Aeroportuario, explicó que Texcoco ha sido la primera alternativa desde la década de los 70 por su cercanía a la Ciudad de México, por ofrecer las 5 mil hectáreas de terreno disponible para construir un aeropuerto, por las ventajas de su orografía, de visibilidad y la dirección e intensidad de los vientos. Además el terreno fue donado por la Conagua por lo que no implica choques con ejidatarios.

    “Cualquiera de las otras alternativas no cuenta con esta capacidad de expansión a lo largo del tiempo, por lo que de haberse elegido no podrían representar una solución a largo plazo para nuestro país”, dijo.

El dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, reiteró el lunes en la presentación de su Plan de Desarrollo 2018-2014 la supuesta inviabilidad del proyecto. En noviembre de 2015, los ingenieros José María Riobóo, fundador del Grupo Riobóo, y Sergio Samaniego Huerta, experto en Topografía –contratados por el tabasqueño– propusieron utilizar las dos terminales del actual aeropuerto, así como la base militar de Santa Lucía, ubicada en Zumpango, Estado de México.

Este plan costaría 57 mil millones de pesos y se terminaría en 30 meses. Pero por las características montañosas de esta región del país, y las reglas de navegación aérea, no sería posible tener operaciones totalmente simultáneas, argumentó Patiño Márquez, del Grupo Aeroportuario.

Además, tener separados el aeropuerto nacional y el internacional impone enormes retos en construcción de caminos y sistemas de transporte, así como de tiempos de traslado para los pasajeros y las tripulaciones.

En Santa Lucía se propuso construir dos pistas adicionales de hasta 5 kilómetros para vuelos comerciales: una serviría para destinos internacionales de pasajeros y la otra para carga internacional. No obstante, no permitiría el despegue y aterrizaje simultáneo.

    En contraste, la Unión de Científicos argumentó que desde la década de los setenta muchos especialistas y urbanistas señalan que Texcoco debe recuperar su vocación lacustre, por lo que construir ahí el Nuevo Aeropuerto “es una atrocidad pues significa perder la última esperanza que tiene esta metrópoli de asegurar el abasto de agua a mediano y largo plazo”.

Respecto a lo que sucederá con el terreno del actual aeropuerto internacional, Gerardo Velarde, maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas por la Universidad Autónoma Metropolitana, escribió en un texto de la revista Nexos que 710 hectáreas a tan solo cinco kilómetors del centro de la ciudad quedarán disponibles para utilizarse, un espacio que supera el tamaño del Bosque de Chapultepec.

El Gobierno de la Ciudad de México ha evaluado que las opciones pueden ser una ciudad universitaria, construcción de vivienda, oficinas y áreas comerciales o un parque urbano. O bien, una combinación de ellas en diferentes proporciones.

    A tres años de 2020, con avances solo en cimentación, todavía planean sobre el NAICM dudas sobre su sustentabilidad y el New York Times resaltó en días pasados que “el Presidente [Enrique Peña Nieto], que no es elegible para la reelección y es profundamente impopular, se ha visto obligado a cancelar otros proyectos de infraestructura de alto costo por escándalos de corrupción y recortes presupuestarios”.

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