Agua, agricultura y capa de ozono

14 septiembre 2018 Agua

Redacción: Alejandra Fonseca/Agua.org.mx

La agricultura fue la actividad que permitió la vida sedentaria hace más de 10,000 años (1) y el papel del agua fue fundamental. De hecho el surgimiento y florecimiento de las primeras civilizaciones ocurrió en los márgenes de los ríos. A la fecha, el 70% del agua que se utiliza en el planeta se usa en la agricultura. En México, el agua destinada al uso agrícola es el 76% y sólo el 46% del agua para riego se utiliza en forma eficiente.

A fin de incrementar la productividad de los cultivos, se ha incorporado el uso de fertilizantes, insecticidas y herbicidas químicos que contaminan el agua de ríos y arroyos, y se infiltran a los acuíferos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mundialmente conocida como FAO, el 55% del aumento en la producción de alimentos se debe al uso de fertilizantes químicos que inició desde 1950.

Los fertilizantes están hechos con bases nitrogenadas, ya que éste elemento es uno de los cuatro componentes fundamentales en la construcción de las proteínas que nutren a las plantas y organismos vivos en general. De hecho, las plantas muestran un crecimiento acelerado ante las aplicaciones de abonos nitrogenados.

Los expertos señalan que, entre 30% y 60% del nitrógeno aplicado a los cultivos es directamente absorbido en sus tejidos. Sin embrago, parte del nitrógeno absorbido regresa al suelo como en forma de amonio y óxidos de nitrógeno. Es en el proceso de transformación del nitrógeno en óxido de nitrógeno que da la afectación a la capa de ozono, esa cubierta natural de nuestro planeta que lo protege de la radiación ultravioleta (UV) emitida por el sol y que es nociva para los seres vivos.

La presencia de óxido nitroso en la atmósfera se ha incrementado un 8% desde que empezó la revolución industrial y aumenta de un 0.2-0.3% anualmente llegando en la actualidad a estar entre 0.5 y 1.,2%. Por mucho tiempo se creyó que la fuente de óxido nitroso era la creciente utilización de los combustibles fósiles, sin embargo, ahora se sabe que su origen está en la actividad microbiana del suelo y mares enriquecidos en nitrógeno por la aplicación masiva de los fertilizantes nitrogenados.

Otro compuesto muy usado en la agricultura son los plaguicidas, que sirven para proteger a los cultivos contra las plagas, es el bromuro de metilo, un gas fuertemente plaguicida que se inyecta en la tierra para facilitar el cultivo de productos como fresas, flores, cítricos, semilleros y viveros. Este compuesto es muy dañino para el hombre y reduce la capa de ozono.

En los humanos, el bromuro de metilo resulta tóxico para el sistema nervioso central, daña los pulmones, los riñones, los ojos y la piel. En la capa de ozono, un solo átomo de bromo destruye 50 veces más moléculas de ozono que un átomo de clorofluorocarbono, de esos que emiten los gases refrigerantes y los coches por sus escapes.

La disminución de la capa de ozono afecta a todos los seres vivos de la tierra, particularmente a los humanos, pues los rayos UV emitidos por el sol causan efectos severos en la piel, ojos y el sistema inmune.

Por ello, en 1987, un esfuerzo internacional  elaboró el llamado Protocolo de Montreal, cuyo objetivo sería eliminar y reducir el uso de sustancias que reducen la capa de ozono.,

Estos hechos antecedieron a la proclamación del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, el 16 de septiembre, que conmemora el día en que se firmó el Protocolo de Montreal. Éste día, las Naciones Unidas hacen un llamado a todo el mundo para continuar con el trabajo ejemplar de proteger la capa de ozono y el clima.

El Protocolo de Montreal es ejemplar pues por el cumplimiento de sus acuerdos se logró que las naciones erradicaran la producción y uso de sustancias que dañaran la capa de ozono, como los fertilizantes y plaguicidas, que también contribuyen al cambio climático.

Como resultado, la capa de ozono se está recuperando y se estima que a mediados de este siglo volverá al mismo estado en el que se encontraba en 1980. Esto traerá como beneficio directo la reducción de hasta 2 millones de casos de cáncer de piel al año para el 2030.

El Protocolo de Montreal seguirá regulando las sustancias agotadoras de la capa de ozono mientras que también contribuirá en la lucha contra el cambio climático mediante la Enmienda de Kigali que entra en vigor el 1 de enero de 2019. Se espera que esta enmienda contrarreste hasta 0.5°C de calentamiento global para finales de siglo y que a su vez continúe protegiendo la capa de ozono.

En este contexto, sobran motivos para señalar la importancia de transformar las prácticas agrícolas, a fin de hacer eficiente el uso del agua, reducir el uso de agroquímicos, mantener y recuperar las condiciones del suelo y, por supuesto, proteger a la capa de ozono.

Fuentes:

http://www.un.org/es/events/ozoneday/background.shtml

http://onu.org.pe/dias-internacionales/dia-internacional-de-la-preservacion-de-la-capa-de-ozono/

http://ozone.unep.org/node/100258

https://elpais.com/diario/1997/09/19/sociedad/874620005_850215.html

http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2010/02/23/135447

http://www.eurosur.org/medio_ambiente/bif61.htm

https://tecnoblogsanmartin.wordpress.com/2011/05/17/contaminantes-de-la-capa-de-ozono/

http://especiales.elcomercio.com/planeta-ideas/planeta/19-mayo-2014/fertilizantes-elevan-el-grado-de-polucion

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